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Ahorro, inversión y trading
Sobre las pensiones, públicas y privadas. Sus principales problemas.

Sobre las pensiones, públicas y privadas. Sus principales problemas.

El asunto de las pensiones siempre será un problema con independencia de que lo abordemos desde el punto de vista de lo público o de lo privado. Desde el punto de vista de lo público, tiene la ventaja de que, en teoría, no te tienes que preocupar por nada: es el Estado quien se encarga de retenerte durante tu vida laboral las cuantías de dinero que considera oportunas para que, cuando te jubiles, puedas tener unas ciertas rentas que, en principio, te garanticen una jubilación “digna” durante el resto de tu vida.

Suena bien ¿verdad?. Pero no todo es color de rosas en el Sistema Público de pensiones. Su principal problema reside en que es un sistema que depende principalmente de dos variables: el número de pensionistas y el número de ocupados. Lo que hoy cobra un jubilado no es una renta que provenga de lo que ese jubilado haya podido ahorrar durante toda su vida laboral, sino que es un dinero que proviene de las contribuciones que hoy le hacemos los trabajadores en activo. Y lo que los trabajadores en activo cobraremos en el futuro como pensión, no será fruto de lo que nosotros hayamos podido ahorrar durante toda nuestra vida laboral, sino que será fruto de las contribuciones que hagan los trabajadores en activo del futuro. Es decir, hoy nosotros le pagamos la pensión a nuestros padres y el día de mañana serán nuestros hijos las que nos la paguen a nosotros.

Un sistema de este tipo, mientras mantenga una ratio trabajadores/pensionistas alta, en principio, no debería dar demasiados problemas desde un punto de vista económico (desde un punto de vista moral ya es otro tema). El problema es que las previsiones a este respecto no son para nada halagüeñas. El Instituto Nacional de Estadística (el INE) en sus últimas proyecciones de población de aquí a cincuenta años, concluía que:

  1. El porcentaje de población de 65 años y más, que actualmente se sitúa en el 18,7%, alcanzaría el 25,6% en 2031 y el 34,6% en 2066.
  2. De mantenerse la situación demográfica de la actualidad, la pérdida de población se concentraría en el tramo de edad entre 30 y 49 años, que se reduciría en 4,2 millones de personas en los 15 próximos años (un 28,5% menos) y en 6,0 millones hasta 2066 (un 40,1% menos).
  3. Además, el descenso de la natalidad provocaría que en 2031 habría unos 1.210.000 niños menores de 10 años menos que en la actualidad (un 25,9%) y 1,7 millones menos en 50 años (un 35,3% inferior).

En otras palabras: vivimos cada vez más años, nacen menos niños y hay menos personas en edad de trabajar.

Una forma muy fácil de entender la que se nos viene encima es a través de la famosa pirámide de población (ver imagen 1). Aquí podemos ver cómo la pirámide tiende a invertirse con el paso de los años. Para el año 2066 la parte baja y la parte media tienden a estrecharse, mientras que la superior a ensancharse.

(Imagen 1. Pirámide de Población publicada por el INE: http://www.ine.es/prensa/np994.pdf)

La ratio de dependencia (“número de afiliados a la seguridad social” dividido por el “número de pensionistas”),  a 30 noviembre de 2016  era aproximadamente de 2,1 (18 millones  de afiliados a la Seguridad Social frente a 8’5 millones de jubilados) –  cifra muy similar, por cierto a la que había en los años 80 y 90. Pero lo que nos debe ocupar no es tanto los datos históricos, sino las tendencias para el futuro, y en este sentido hay estudios (1) que la sitúan en los entornos de uno para dentro de cuarena o cincuenta años (ver imagen 2).

(Imagen 2. Proyección demográfica del INE. Elaborado por El Español: http://www.elespanol.com/economia/macroeconomia/20161023/165233925_0.html)

Con este panorama no hay que ser muy listo para darse cuenta de que nos enfrentamos a un reto muy complicado de gestionar.

Algunos especialistas plantean que, a nivel político, las soluciones deberían pasar irremediablemente por alguno de los siguientes escenarios:

  1. Que la productividad de los trabajadores aumentase. Esto permitiría que los salarios medios aumentasen y así se aliviaría el esfuerzo contributivo de cada trabajador.
  2. Que la inmigración y/o la natalidad aumentasen. Ambos efectos presionarían la pirámide poblacional hacia abajo, aumentando el rango de personas en edad de trabajar (a corto y medio plazo con la inmigración, y a largo plazo con la natalidad).
  3. Que se suban los impuestos o que se implementen nuevos, como el que tiene Francia del 7,56 % sobre la nómina de cada trabajador.
  4. Que se recorten de otras partidas presupuestarias del Estado para priorizar el gasto en pensiones.
  5. Que las pensiones se sigan recortando poco a poco: a menos tarta para repartir, menos cantidad para cada uno.
  6. Que migrásemos poco a poco, parcial o totalmente, hacia un sistema de ahorro privado.

El asunto de las pensiones es, en definitiva, una cuestión de equilibrar la siguiente ecuación:

O se toman medidas para tratar de aumentar las variables de la parte izquierda, y/o se toman medidas para tratar de bajar las variables de la parte derecha, y/o se cambia de sistema hacia otro sistema que no dependa de esta ecuación (ahorro privado a través de la capitalización compuesta).

Es posible que existan otras muchas soluciones, pero no me corresponde a mi formularlas, puesto que no soy ni economista ni experto. Mi único propósito es sacar a relucir el problema e invitar a la auto reflexión, porque independientemente de que alguien se sienta comprometido por buscar soluciones colectivas a nivel político, y que ideológicamente se sienta más o menos alineado con unas u otras, a nivel individual no hay ningún impedimento para que empiece a ser consciente del problema y empiece a plantearse ahorrar en la medida de sus posibilidades.

Tal vez piense que exagero pero me temo que no estoy solo. Mercedes Sanz, directora de Seguros y Pensión Social de Mapfre, afirma(2) que el 44,5% de los españoles no confía en recibir una pensión pública cuando se jubile. Personalmente pienso que algo siempre recibiremos (aunque sea un euro lo recaudado, nos tocará la parte proporcional de ese euro). El problema es lo que percibiremos: si será una cuantía lo suficientemente alta como para garantizarnos un nivel de vida “digno” durante nuestra jubilación. Y en este sentido, no soy muy optimista. Pero si usted lo es, le invitaría a ponerse en el peor de los escenarios posibles y si luego la realidad le sorprende favorablemente, pues bienvenido sea. Consejo de abuela.

Hay otro asunto vinculado al tema de las pensiones públicas, más allá del aspecto económico, que me gustaría, al menos, plantear de forma superficial. Me refiero al cuándo y al por qué hemos llegado a aceptar como “normal” que sea un tercero (en este caso el Estado) quién tenga la potestad para gestionar todo lo relacionado con nuestra jubilación. Y cuando digo “todo” digo “todo”: desde cuándo nos tenemos que jubilar hasta cuánto tenemos que ahorrar cada mes (vía impuestos); o desde cuánta renta percibiremos hasta qué requisitos tenemos que cumplir para poder recibirla total o parcialmente. Este asunto debería siempre estar en nuestra área de responsabilidad, del mismo modo que lo están otros asuntos tan importantes como la alimentación, la higiene bucal o la ropa que nos ponemos cada día. Ninguna de estas áreas están exentas de problemas, evidentemente – muchas personas sufren obesidad, mal nutrición o apenas tienen recursos para comprarse ropa – pero asumimos que, aunque se puedan articular instrumentos públicos y/o privados para ayudarles (esto también daría para otro debate) son siempre nuestros problemas, y rechazaríamos de plano cualquier intento del Estado por monopolizarlas e imponernos sus criterios. Pues el mismo tratamiento deberíamos darle al asunto de las pensiones. Podemos debatir si el Estado es el estamento que debería asumir la responsabilidad de ayudar a aquellos que tengan importantes problemas para ahorrar, pero en ningún caso deberíamos aceptar ni legitimar que lo monopolizase por completo.

El ahorro privado como solución, aunque también tiene sus problemas.

De las seis vías de solución mencionadas anteriormente al problema de las pensiones públicas, mi favorita es la última: “migrar poco a poco, parcial o totalmente, hacia un sistema de ahorro privado”.  A nivel individual que cada uno decida si ser activista de cualquier otro tipo de solución, pero nada le impide que, de forma paralela, tome responsabilidad individual y empiece ahorrar desde ahora mismo. Y si no puede, al menos que trate de persuadir a su círculo más cercano, a los que sí puedan hacerlo pero aún no sean conscientes de esta realidad. El ahorro no es malo, simplemente es dejar de consumir algo hoy para consumirlo dentro de unos años. El ahorro significa independencia, autonomía, tranquilidad y, consecuentemente, más felicidad. La deuda es esclavitud y el ahorro es libertad. Ahorrar (gastar menos de lo que se ingresa) es lo que siempre nos aconsejaron hacer nuestros padres y abuelos. Empecemos a hacerles caso.

Pero claro, ahorrar  tampoco está exento de sus problemas y dificultades. El principal de ellos, desde mi punto de vista, es la enorme dificultad que implica en si mismo el hecho de ahorrar. Y ya no solo porque hay muchísimas personas apenas puedan llegar a fin de mes (3), sino porque incluso pudiendo, exige de un sacrificio, una disciplina y una constancia por nuestra parte titánicas. Hablamos de ahorrar de forma sistemática – y eficiente – durante décadas y décadas, y esto es muy muy muy complicado de hacer.

Hablar de ahorro en un país con una tasa de paro del 20%, un 13,7% de hogares que llega a fin de mes con “mucha dificultad”,  un 39,4% sin capacidad para afrontar gastos imprevistos, un 40,6% que no se puede permitir ir de vacaciones, o un 9,4% con retrasos en los pagos de gastos relacionados con la vivienda principal (3), puede sonar a insulto. Pero incluso en estos casos me atrevería a animarles a que, en la medida de sus posibilidades, traten de ahorrar lo que sea, y si no, de animar a sus seres más cercanos a que lo hagan.

No me puedo resistir a reivindicar, en cualquier caso, que ahorrar es tan dificil porque, entre otras cosas, soportamos un esfuerzo fiscal enorme los contribuyentes españoles.  Si los impuestos disminuyesen muchas más familias aumentarían su renta disponible y consecuentemente mejoraría su capacidad de ahorro. Según un estudio publicado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum) (4) en España se nos van en impuestos el 52% de nuestros salarios (ver imagen 3). Misma conclusión a la que llegaron los economistas Juan Ramón Rallo, Ángel Martín Oro y Adrià Pérez Martí en un estudio que realizaron en 2012 para el Cato Instittute (5).

(Imagen 3: https://www.weforum.org/agenda/2015/10/in-which-countries-do-people-pay-the-most-tax/)

Escalar montañas puede ser dificil pero si nos ponen zapatos de plomo para hacerlo lo será aún más.

Inflación.

Pero bueno, imaginemos que usted es de los afortunados que, después de pagar todos sus impuestos, puede ahorrar. Ahora lo que tiene es un segundo problema que se llama inflación.

La inflación es básicamente lo que suben los precios de las cosas con el paso del tiempo.  Sin entrar a valorar por qué se crea y cómo se podría evitar (lo que es un asunto complejo pero muy relevante), lo que nos interesa saber, a efectos de ahorro, es que nuestro dinero se deteriora impepinablemente año a año.

La inflación que tendremos en el futuro nadie la sabe (ojalá sea baja), pero lo que sí podemos saber es que a largo plazo hay muchas probabilidades de que ésta se sitúe en los entornos del 2% ya que éste es uno de los objetivos del Banco Central Europeo. Y una inflación del 2% querrá decir que 100 euros de hoy sólo valdrán 45,25 dentro de 40 años. (ver imagen 4).

(Imagen 4: Deterioro de 100 euros a cuarenta años, considerando una inflación promedio anual del 2%).

Desolador, ¿verdad?. La inflación destruye de forma silenciosa nuestro dinero y supone un verdadero problema para el ahorrador. Dejar el dinero debajo del colchón es lo mismo que tirarlo por la ventana. Así que, si quiere que sus ahorros no se erosionen con el paso de los años, tendrá sí o sí que invertirlos de manera eficiente, para al menos que crezcan a una tasa del 2% anual, si no más. Y para lograr esto tendrá que aprender algo de finanzas básicas, ya que de otro modo es imposible.

Por lo tanto, y resumiendo lo visto hasta ahora sobre el ahorro privado: tenemos cuatro principales problemas:

  1. Cuesta mucho adquirir el hábito del ahorro. Además, no todas las personas están en disposición de ahorrar a día de hoy.
  2. La elevada carga fiscal nos impide tener mayor capacidad de ahorro.
  3. La inflación deteriora nuestro dinero a lo largo del tiempo.
  4. Además de ahorrar, tendrá que aprender algo de finanzas básicas para saber cómo invertirlo de forma eficiente y evitar el poder corrosivo de la inflación, y por qué no,para  ganar también algo de rentabilidad adicional.

Aprender finanzas básicas o delegar el asunto en un profesional (EAFI).

Usted puede estar preocupado por sus finanzas personales pero tal vez no le interese, por los motivos que sean, aprender a gestionar su propio dinero. En ese caso, le recomiendo que delegue la tarea y busque Asesoramiento Financiero Especializado e Independiente en una EAFI (Empresa de Asesoramiento Financiero Independiente). Estas empresas están reguladas por la CNMV y se dedican precisamente  a asesorar en materia financiera, con especial foco en el tema de las pensiones.

Lo que no le recomiendo en ningún caso es que busque asesoramiento en la Banca Tradicional. Los bancos suelen ser de todo menos independientes y los productos de inversión y ahorro que le ofrecerán, casi con toda seguridad, serán los más apropiados para ellos, pero no necesariamente lo tienen que ser para usted.

Pablo Fernández, uno de los académicos más reputados de nuestro país, cuyos papers son de obligada lectura para toda la industria Financiera, publicó (5) a principios de 2016,  junto a Alberto Ortiz e Isabel Fernández, un famosísimo estudio que sacaba las vergüenzas de la banca tradicional en el tema de las Pensiones. Estudiaron un total de 322 fondos de pensiones en toda España, desde el año 2000 hasta 2015, y llegaron a tres principales conclusiones:

  1. Que solo 2 fondos (de los 322) superaron la rentabilidad del IBEX 35.
  2. Que Solo 1 fondo (de los 322) superó la rentabilidad de los bonos del Estado a 15 años.
  3. Y que 47 de los 322 fondos tuvieron rentabilidad promedio ¡negativa!.

(Imagen 5: Rentabilidad de los 322 fondos de pensiones estudiados por Fernández, Ortiz y Fernández).

Ser el propios gestor de sus ahorros. 

Pero puede darse el caso de que usted sea de los que quieren aprender a gestionar su propio patrimonio. En ese caso, bienvenido al club. Además no habrá nadie en el mundo que se preocupe por sus finanzas mejor que usted. La contrapartida: tendrá que dedicar tiempo y esfuerzo para educarse. Pero no se asuste, porque ahorrar de forma eficiente de cara a la jubilación es mucho más sencillo de lo que se imagina. No obstante nada le exime del sacrificio, disciplina y la constancia  que requiere esta enorme empresa. Pero todo es cuestión de proponerselo. Además, es un reto muy divertido.

En próximos artículos trataré de aportar algunas reflexiones para que sepa por donde empezar.

Mientras tanto, empiece a ahorrar desde ya.

—-Referencias——

(1) “La sostenibilidad de las Pensiones” (Belmonte, Corrales y Ruiz, 2009): https://formacionasunivep.com/ejep/index.php/journal/article/view/26/36

(2) http://www.invertia.com/noticias/-espanoles-no-confia-recibir-pension-publica-jubile-3172001.htm

(3) Encuesta de Condiciones de Vida del 2015 realizada por el INE

(4) https://www.weforum.org/agenda/2015/10/in-which-countries-do-people-pay-the-most-tax/

(5) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2226462

(6) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2724056

 

 

 

 

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Sobre mi

Autor de "El método Wyckoff" (PROFIT editorial). Business Administration ( Anglia Polytechnic University). Master en Análisis Bursátil, Inversiones Financieras y Valoración de empresas (Universidad de Sevilla). Especialización en Banca Privada y Asesoramiento Financiero, Experto en Gestión de Carteras (IEB). Asesor EFPA. Profesor en el Experto en Bolsa y Mercados (Universidad de Alicante). Fundador y coordinador de precioyvolumen.com.

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